Esto no gana ná:
viernes, 3 de diciembre de 2010
Transformadores
Esto no gana ná:
miércoles, 10 de noviembre de 2010
Problema de inducción y Problema de demarcación
Trabajo científico-filosófico (-literario) valorado con un 9 por un profesor de universidad
(En una libreta tengo apuntado: Principio de inducción: una enredadera. No recuerdo por qué lo puse. La extensión estaba limitada, excesivamente, a mi parecer, por unos cuantos parámetros propios del word: lo hubiera sintetizado menos- entonces, al escribirlo)
Estos dos problemas son básicos a la hora de comprender el contenido y la metodología de la ciencia. Son problemas que bastantes filósofos han intentado resolver de diversas formas y que aún no se pueden considerar cerrados.
Problema de inducción:
La inducción es una forma de razonamiento que, desde un punto de vista científico, se basa en observaciones previas para obtener conclusiones generales; es un razonamiento no deductivo que aporta un conocimiento nuevo: si vemos suficientes mirlos negros y aceptamos el razonamiento inductivo, podemos considerar que los próximos mirlos que veamos serán también negros. Según Hume, filósofo empirista al que se debe la formulación clásica del problema de inducción, este razonamiento no es justificable racionalmente. Sostener que la inducción funcionará en el futuro porque lo ha venido haciendo en el pasado es, asimismo, un razonamiento inductivo que no aporta justificación. Esto supone considerar la ciencia como no racional, ya que la ciencia se apoya en los razonamientos inductivos. (Hume, no obstante, consideraba que en la práctica había que confiar en este método).
Para Popper, en contra del Círculo de Viena, el inductivismo sólo lleva a conocimientos probables y a un conjunto de teorías probables. Popper reformula el problema, aceptando que la inducción no es justificable racionalmente, como una cuestión de validación de teorías (lo importante son las relaciones entre las teorías, donde empieza la ciencia, así Popper, y los hechos experimentales), e introduce la falsación, la necesidad de contrastarlas con los hechos: una teoría será válida mientras no se conozca un hecho empírico que la contradiga. Las teorías se irán reemplazando conforme sean falsadas por otras con mayor contenido, lo que supone una continua aproximación a la verdad, aunque, según Popper, sea imposible asegurar la certeza. De este modo Popper consigue que la ciencia funcione, evolucione, de un modo racional mediante el proceso crítico al que somete a las teorías, ya que este es deductivo.
Problema de demarcación:
El problema de demarcación o criterio de demarcación se plantea el establecimiento de límites de la ciencia, de lo que es su contenido; plantea hasta dónde se puede justificar científicamente la solución de un problema.
Según Kant, primer filósofo donde comienza este camino de reducción filosófica (Gombrowicz), el límite entre lo científico y lo metafísico se encuentra en la experiencia, es decir en los fenómenos, objetos asimilados por la sensibilidad humana, diferenciados de los objetos como cosa en sí, que no se dan en el espacio ni el tiempo. Estas teorías llevarían más tarde a la fenomenología, de filósofos como Husserl, que estudiaba la capacidad de la conciencia para el estudio de objetos fuera de sí misma.
Wittgenstein consideraba que sólo las proposiciones que representan hechos son significativas lógicamente; el límite está en el lenguaje, según él, y las proposiciones sobre ética o religión no tienen valor. El Círculo de Viena, muy influido por Wittgenstein y por los positivistas Comte (que clasificaba la ciencia por su complejidad en tres estadios: teológico, metafísico y positivo; el positivo, el último de la evolución, basado en el estudio de los hechos demostrables, es el único legítimo) y Mach, consideraba que sólo los enunciados de observaciones empíricas eran los únicos significativos. Como criterio de demarcación usaban la verificabilidad.
Nuevamente Popper aporta otra modo de entender la ciencia. Usando el concepto de falsabilidad, para él una teoría es científica si existe la posibilidad de falsarla.
A mediados de los años sesenta Thomas Kuhn publicó una obra en la que estudiaba la ciencia desde su evolución. Vio que la ciencia no avanzaba linealmente sino que lo hacía mediante revoluciones. Kuhn denominó paradigma al conjunto de prácticas que definen una disciplina; estos paradigmas cambian conforme se encuentran anomalías y desajustes, y cuando alguno de ellos es insalvable se produce una crisis, momento en el que coexisten varios paradigmas hasta la aceptación general de uno de ellos. Este proceso de aceptación es lo que Kuhn utilizaba como criterio de demarcación entre ciencia o pseudociencia.
Con el tiempo, y a raiz de la importancia que Kuhn dio a las características sociales en la formación de los paradigmas, filósofos como Lakatos o Feyerabend, han ido atenuando la diferencia entre ciencia y no ciencia.
sábado, 6 de noviembre de 2010
Placer sordo
lunes, 1 de noviembre de 2010
domingo, 3 de octubre de 2010
No river together
III
Lost room
Todo es horizonte, pensó. Se sentó en el banco junto al vagabundo, que no pareció preocuparse de él. Por un momento ambos se quedaron callados. El vagabundo parecía atento al saxofonista que había en mitad de la plaza y el joven, algo inseguro e inquieto, en una postura incómoda sobre el banco, no quería interrumpir el aparente interés.
Bien. No lo dice muy convencido. Sí, ya sabe, estaba perfectamente hasta hace un momento, cuando casi me cruzo con ella y apenas he acertado a mirarla como un gilipollas, con mis ojos y mi cuerpo y mi consciencia, sin hacer nada más. No sé si comprende, pero siempre me ocurre igual, parece que el tiempo no quisiera ser mi amigo, o que yo no sé aprovecharlo. Creo que sí, que lo comprendo. Debería dejar pasar algunas horas… Eso es lo que pienso, por eso le he dicho que estoy bien, porque creo que estaré bien en cuanto pase algo de tiempo, que para eso si vale. Acababa de acompañar a mi compañero de piso del año pasado, al que hacía nueve meses que no veía, al metro, después de haber estado dos horas tocando la guitarra, con una conexión realmente extraña y algunos momentos bastantes buenos, él con su guitarra a cuestas y yo a su lado, y cuando regresaba al piso lo veo a usted con la mirada vuelta hacia ella, que estaba lo suficientemente lejos como para no cruzarnos, a pesar de la rapidez con que caminaba. Y continué andando, como una jodida ánima… Sí, eso parecía, por eso le pregunté, cuando se sentó aquí… Y, luego, llegué a mi portal y me senté en un banco frente a él. Estuve allí más de veinte minutos, cansado por haber desperdiciado otra oportunidad de conocerla, sin ganas de subir al piso, encerrarme en mi habitación y escuchar algún disco, que es lo único que podría hacer. Así que acabé por levantarme y volver otra vez a recorrer la acera. Luego ya sabe, lo vi de nuevo a usted, empecé a contarle, quizá le haga caso y ande un poco más antes de volver al piso, quizás luego lo escriba para volver a alejarme de este sentimiento, cuantas más veces lo cuente será mejor, supongo. Contaré y tocaré la guitarra… Sí, ya comprendo, creo que lo que le ha jodido a usted tanto hoy ha sido que ella no le haya visto al lado de su amigo y su guitarra, tan sociable. Es probable, pero yo ahora estoy aquí como un poeta herido y toco la guitarra como un poeta herido, siempre tomo ejemplo de los cobardes y acabo limitándome como un poeta herido, y a ella le gusta reírse de los poetas heridos, es algo evidente, por mucho que sepa que ella es especial, que es distinta, a pesar de sus ojos maquillados, de sus aros de oro en las orejas, de sus pestañas recargadas de rimel, de trabajar en una panadería por la mañana con veinte años… Quizás si supiera si hace algo más… A ella no creo que le gusten las canciones que toco, jamás soportaría una canción mía a la guitarra, creo que puede usted entenderlo. Me ha jodido lo que usted dice porque fantaseaba con ello, la verdad, con cruzarme con ella mientras acompañaba a Biel y su guitarra, pero tampoco llegaría a ningún lado, todo es horizonte. Le vuelvo a aconsejar unas cuantas horas. Olvídese de ello. Busque meterse dentro de la ciudad, de lo que te pueda ofrecer. La vida también ríe a veces. Lo peor, lo inservible, signo de fracaso, de derrota, es ver que la vida es posible y no intentar aprovecharla. Coño, no se lamente e intente hacer algo de una vez, pues por lo que veo no has hablado nunca con ella. Sí, cuando me atiende en la panadería. Eso no basta, evidentemente. Conocerla tampoco bastaría, habrá alguna posibilidad más pero tampoco valdrá para nada, nunca podrá ser verdad. Me lo ha demostrado mi antiguo compañero de piso: yo no soy joven, como otro joven, no hablo como otro joven, no hago lo que otros jóvenes, y eso es lo que ella necesita. Lo sé por su coche, su ropa, su cuerpo. A lo mejor, su diferencia del resto a ella le pueda gustar, ¿no pensaba usted que es especial, que tiene algo distinto? Eso le he dicho, creo, pero quizá sea sólo porque la quiero, porque yo sólo puedo querer a lo mejor, yo no puede leer a Pérez Reverte, yo leo a Faulkner, como usted, según parece, yo toco a Brouwer, no me vale rasguear cualquier canción pop; soy de una prepotencia y una intransigencia de la hostia. Si yo estoy enamorado de ella, es porque ella es perfecta. O así pienso de forma más o menos inconsciente. La verdad es que lo parece, aunque quizá no sea prepotencia o intransigencia, sino exigencia hacia usted y hacía lo demás. Sí, no sé... El vagabundo se levantó bruscamente del banco y dirigió su vista hacia el saxofonista que había dejado de tocar y empezaba a recoger. Me ha sentado bien hablar con usted, quizás regrese a escuchar algunos discos de antes. El vagabundo no lo miró y caminó torpemente siguiendo los pasos del saxofonista.
viernes, 1 de octubre de 2010
No river together
II
Last river
Para Li
…torcida, fiel, las llanuras inclinadas, la necesidad del humo y las cenizas en la oscuridad, los restos de alcohol la mañana siguiente, en vez de abandonarlo todo, diré las causas, me diré el último río, los sueños sencillos olvidados, las palabras, y aún así seré incapaz, como aquella señora que sacaba a su perro a ladrar al balcón, manteniéndolo en alto con sus manos, en la calle de Granada donde pasé tres meses, de olvidar, torcida, fiel, por la necesidad de ser yo, o lo que creo, de no dejar abismos, la lluvia que aún no cae, sólo yo parezco preocupada, nadie va con prisa en esta acera, ni el chico aquel que me miró extrañado, como si no me conociera después de tantas veces, otra forma de estupidez o de indecencia su jodida timidez, las sombras que cada uno arrastra, y no poder mandarlo a la mierda para que reaccione, y tampoco poder mandarlo a la mierda a él, por la necesidad de ser justa, de no arrastrar rencores, la razón del equilibrio, la balanza, aunque no valga para nada, como un gesto en una habitación vacía iluminada por un candil que se va apagando…
jueves, 23 de septiembre de 2010
No river together
viernes, 17 de septiembre de 2010
Reconocimiento
miércoles, 15 de septiembre de 2010
Proposiciones
sábado, 28 de agosto de 2010
Sobre el talento
viernes, 20 de agosto de 2010
Sobre el blog
No debiera guardarla el alma a solas,
Contemplarla en silencio, y así nutrir la vida
Con un tesoro intacto que no profana el mundo.
De Onetti:
martes, 20 de julio de 2010
Reflexión anotada en un autobús (tras siete horas montado) a partir de un verso adaptado de Roque Dalton
lunes, 19 de julio de 2010
viernes, 11 de junio de 2010
miércoles, 9 de junio de 2010
Nunca fue tan lejos
sábado, 29 de mayo de 2010
jueves, 20 de mayo de 2010
Nunca fui tan lejos
sábado, 1 de mayo de 2010
lunes, 8 de marzo de 2010
Capacidades
sábado, 6 de marzo de 2010
Nueva Orleans

