Trabajo científico-filosófico (-literario) valorado con un 9 por un profesor de universidad
(En una libreta tengo apuntado: Principio de inducción: una enredadera. No recuerdo por qué lo puse. La extensión estaba limitada, excesivamente, a mi parecer, por unos cuantos parámetros propios del word: lo hubiera sintetizado menos- entonces, al escribirlo)
Estos dos problemas son básicos a la hora de comprender el contenido y la metodología de la ciencia. Son problemas que bastantes filósofos han intentado resolver de diversas formas y que aún no se pueden considerar cerrados.
Problema de inducción:
La inducción es una forma de razonamiento que, desde un punto de vista científico, se basa en observaciones previas para obtener conclusiones generales; es un razonamiento no deductivo que aporta un conocimiento nuevo: si vemos suficientes mirlos negros y aceptamos el razonamiento inductivo, podemos considerar que los próximos mirlos que veamos serán también negros. Según Hume, filósofo empirista al que se debe la formulación clásica del problema de inducción, este razonamiento no es justificable racionalmente. Sostener que la inducción funcionará en el futuro porque lo ha venido haciendo en el pasado es, asimismo, un razonamiento inductivo que no aporta justificación. Esto supone considerar la ciencia como no racional, ya que la ciencia se apoya en los razonamientos inductivos. (Hume, no obstante, consideraba que en la práctica había que confiar en este método).
Para Popper, en contra del Círculo de Viena, el inductivismo sólo lleva a conocimientos probables y a un conjunto de teorías probables. Popper reformula el problema, aceptando que la inducción no es justificable racionalmente, como una cuestión de validación de teorías (lo importante son las relaciones entre las teorías, donde empieza la ciencia, así Popper, y los hechos experimentales), e introduce la falsación, la necesidad de contrastarlas con los hechos: una teoría será válida mientras no se conozca un hecho empírico que la contradiga. Las teorías se irán reemplazando conforme sean falsadas por otras con mayor contenido, lo que supone una continua aproximación a la verdad, aunque, según Popper, sea imposible asegurar la certeza. De este modo Popper consigue que la ciencia funcione, evolucione, de un modo racional mediante el proceso crítico al que somete a las teorías, ya que este es deductivo.
Problema de demarcación:
El problema de demarcación o criterio de demarcación se plantea el establecimiento de límites de la ciencia, de lo que es su contenido; plantea hasta dónde se puede justificar científicamente la solución de un problema.
Según Kant, primer filósofo donde comienza este camino de reducción filosófica (Gombrowicz), el límite entre lo científico y lo metafísico se encuentra en la experiencia, es decir en los fenómenos, objetos asimilados por la sensibilidad humana, diferenciados de los objetos como cosa en sí, que no se dan en el espacio ni el tiempo. Estas teorías llevarían más tarde a la fenomenología, de filósofos como Husserl, que estudiaba la capacidad de la conciencia para el estudio de objetos fuera de sí misma.
Wittgenstein consideraba que sólo las proposiciones que representan hechos son significativas lógicamente; el límite está en el lenguaje, según él, y las proposiciones sobre ética o religión no tienen valor. El Círculo de Viena, muy influido por Wittgenstein y por los positivistas Comte (que clasificaba la ciencia por su complejidad en tres estadios: teológico, metafísico y positivo; el positivo, el último de la evolución, basado en el estudio de los hechos demostrables, es el único legítimo) y Mach, consideraba que sólo los enunciados de observaciones empíricas eran los únicos significativos. Como criterio de demarcación usaban la verificabilidad.
Nuevamente Popper aporta otra modo de entender la ciencia. Usando el concepto de falsabilidad, para él una teoría es científica si existe la posibilidad de falsarla.
A mediados de los años sesenta Thomas Kuhn publicó una obra en la que estudiaba la ciencia desde su evolución. Vio que la ciencia no avanzaba linealmente sino que lo hacía mediante revoluciones. Kuhn denominó paradigma al conjunto de prácticas que definen una disciplina; estos paradigmas cambian conforme se encuentran anomalías y desajustes, y cuando alguno de ellos es insalvable se produce una crisis, momento en el que coexisten varios paradigmas hasta la aceptación general de uno de ellos. Este proceso de aceptación es lo que Kuhn utilizaba como criterio de demarcación entre ciencia o pseudociencia.
Con el tiempo, y a raiz de la importancia que Kuhn dio a las características sociales en la formación de los paradigmas, filósofos como Lakatos o Feyerabend, han ido atenuando la diferencia entre ciencia y no ciencia.
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