martes, 20 de julio de 2010

A Pilar, sobre un sueño común

Fue como intentar escapar.

Nadie lo sabía:
era aun más difícil:
no sólo buscar el rincón:
también el tiempo, y el olvido:
que nadie necesitara la pregunta.

Los gestos, comprensiva,
la tarde cayendo negra como la última oportunidad;
el deseo de los próximos sueños.

Reflexión anotada en un autobús (tras siete horas montado) a partir de un verso adaptado de Roque Dalton

No hay ideas. El placer de las ideas. Las ideas son ahora aburridas. Ya cualquiera se cansa de expresarlas. El lenguaje es descriptivo; quien se cree expresando una idea está describiendo de un modo diferente un hecho observable. (Suponemos que una idea es una visión propia, espontánea o trabajada, de un tema más o menos concreto). (Entendemos que una persona es capaz de distinguir las intenciones más o menos fallidas de otro).
No hay ideas. No hay audacia ni ingenio; sólo ocurrencias. Hay más placer (de mayor número de personas) ante la visión de una película de época (con sus decorados, sus nombres), o una de acción con nuevos golpes, que ante una película llena de diálogos no narrativos. Lo alternativo celebrado, lo independiente, en el cine, apenas se basa en algún desarrollo intelectual de importancia, más bien en una obra de características no comerciales por sus episodios o la lentitud de sus escenas.
Ahora todo son sentencias. En cualquier fotografía hay más análisis que en un texto.
Es más divertido hablar, usar las palabras, sobre lo que no se sabe, sobre lo imposible, creo; pero ahora las ideas son aburridas y cuando se habla sobre lo imposible no se debe mostrar a nadie, para que no caiga en el tedio (para no caer en la desesperanza

lunes, 19 de julio de 2010

Una botella de cerveza
desde allí nunca reciben nada
no digo nada nunca
Esperan
Caminan con sus pasos o revuelven pájaros recientes
u olvidan: encuentran algún agujero con el que tapar el vacío
rellenan con lo más cercano para evitar daños
No son más que los demás, los otros...
las horas compartidas posibles,
los sueños compartidos,
no son más que eso,
las mujeres deseadas,
las horas de carne y caricias
Sólo lo perdido, lo escrito,
las noches encerradas en casa,
la botella de cerveza sobre la otra mesa,