jueves, 29 de septiembre de 2011

De un saludo: cuarta prueba

Finaliza septiembre

-Te haría muchas preguntas, Patricia.
-Házmelas.
-No: podrías contestarlas.
-Sí, claro, sería así de cabrona.
-O llegar a conocerme.
-No creo que fuese tan malo, ¿no?
-Sí que lo sería: no volverías a saludarme como hiciste ayer: llegué a creer que lo comprendías todo.

viernes, 23 de septiembre de 2011

El regreso: tercera prueba

Gallego, diría, en el metro, y venía hablando con una francesa, imagino, que no sé dónde se quedó, y, detrás, lo de siempre, sin mucha importancia en realidad, otro juego, y yo creyendo, me caía bien, sin conocerlo, sin intentar conocerlo, sin querer conocerlo, diría, sin más interés que las horas coincidentes, obligadas, la manía de entenderlo todo, de observar, de apreciar actitudes, gestos, de inventar que soy capaz, y luego en fin, diría, me olvidé pronto, había otros momentos, algún asiento vacío a elegir, otras muestras de talento, actitudes, conversaciones que podía apreciar, que no quedasen en polvo, como dejar unos trazos en el agua, y coger las llaves, que había que entrar, a pesar de todo, algunas horas necesarias sin posibilidades, sin preguntarle al polvo...

martes, 20 de septiembre de 2011

Descarte

Lo justifico: nacido como descarte, como prueba, como divertimento, de otro texto aún por terminar. Escrito sin interrupción, en lo que se tarde en escribir un número igual de palabras; está sin cambios, sin corregir. 

Estoy pensando en lo que has dicho antes de literatura y momentos… creo que en realidad no importa un momento u otro para el que lo escucha, sino de la audacia, de cómo se muestra. Cualquier momento puede ser interesante si sabes describirlo.
¿Estás diciendo que puede resultar interesante que cuente cómo esta mañana he visto una pared que se desconchaba si sé alumbrar el momento de una manera adecuada a los intereses de los posibles oyentes?
Luego, por la noche, Ana y yo, acostados en la cama, nos pusimos a imaginar los pensamientos de Auster, aunque no llegamos muy lejos: estaba Ana extraordinariamente erótica y decidimos dedicarnos a otra cosa.
Recuerdo cómo, por la noche, antes de que nos pusiéramos a follar como humanos, sin el menor reparo, en la cama firme del hotel, con todo prioridad de Ana, ese día todo nuestro gestos estuvieron centrados en sus pechos: a los que festejamos, celebramos, su perfección, inventamos los posibles pensamientos de Auster frente a la tumba: lo llevamos al más ridículo fracaso, al éxito, al dolor intelectual, antes de pasar toda la noche sudando, abrazados, tú desnuda, recuerda, decía, el fracaso: la superioridad de Beckett, diez veces en menos de una hora, sin dolor, aquel día, joder, y no veníamos acertando últimamente, pero, ya se sabe, la dialéctica, la audacia, las pequeñas traiciones, tu piel, siempre a favor de todo esto, y esas piernas que llevo siempre en el recuerdo, nos olvidamos pronto de Auster aquella noche, y luego por la mañana no nos levantamos a la hora adecuada, y al llegar al café que nos comentó no había nadie ya, ahí es nada, sólo algunos cubiertos usados, vete tú a saber, no Ana, por quién, por vete tú a saber qué persona, y ni siquiera pudimos lamentar la tardanza, lo mucho que la noche mereció la pena, más que cualquier otra dialéctica irrepetible, imagino que ésta también lo sería, pero a fin de cuentas, dios, Ana, aun esta noche puedo tocarte las piernas y no ya burlarme de Auster y su victoria, quizás hubiese aparecido alguna influencia nuestra en su discurso y lo dejamos pasar por follar intensamente apenas algunas horas, sólo eso, y joder, quizá mereció la pena, ya no sé cuál debe ser la vía real, el acierto, lo oportuno, o si son ya demasiadas horas hablando ante personas demasiado bebidas, cansadas, incluso dormidas, Myriam, despierta coño…

miércoles, 14 de septiembre de 2011

Vecino pobre del ingenio

Una sentencia: Cuanto más simples, vanos e inevitables sean nuestros actos de libertad, la cadena de causalidades será de menor interés.

Otra: El problema del comunismo es que ha sido construido, tanto en la práctica como en la teoría, por personas criadas en el capitalismo.

Añado: Dar valor a lo que no tiene valor, enfatizar el valor de algo (entusiasmo excesivo) o quitarle valor a lo que lo tiene, quita valor al hecho de valorar las cosas, intuyo.

Escuchen: impresionante guitarra: con sonidos propios de Leo Brouwer o, quizá, simplemente cubanos: canción de Pedro Luis Ferrer con poema de su tío, en los que aparece, en ambos, un ingenio azucarero:




viernes, 9 de septiembre de 2011

Bluestone



Cruzó el puente varias veces. Al llegar a la mitad se paraba a contemplar la luna, la estela, quizás el agua, apoyada en la barandilla. Luego continuaba. Parecía tranquila. Caminaba despacio, marcando sus pasos suavemente. La luna era amarilla. Vestía ropa ajustada. Yo la seguía desde el margen del río, sobre la acera, parado, fumando. Con la mirada. Apenas pasaban coches. No había ruido, ni gente, ni la más mínima oportunidad. La última vez se paró sólo al final, y miró al puente. Siguió andando. Hacia el centro, al lado contrario. Pensé seguirla, pero la perdí de vista en una calle transversal antes de dar el primer paso. Conocí el fracaso, el polvo, la necesidad de abrocharme el abrigo. Imaginé llegar a entenderla. Iba hacia el centro. La luna era amarilla.


lunes, 5 de septiembre de 2011

La traición y la audacia

Continuación musical y narrativa de La lucidez (canción olvidada en alguna de las entradas anteriores). Aún por pulir; mucho, no estoy satisfecho.


I

Ahora que todo está cercano
y las canciones no dejan de sonar,
las palabras ya se han gastado
y tú no me dejas de mirar.

Dime que aún quedan voces,
que todo está por comenzar:
la traición que invente esta noche
será sólo para los demás.

II

Dos piedras: el desierto sin humedad:
la timidez. La audacia en los movimientos:
dos olas: la tormenta: el mar:
la lluvia: los relámpagos: los gestos.

Dos raíces que no se pueden traicionar:
el camino: dos animales: el barro:
Los sueños, esta noche, esperarán.
El calor: el tiempo a nuestro lado.

III

Dices que no te irás nunca,
que no te quieres separar
de esta noche, estas sábanas, esta lluvia,
de los gestos que quedaron detrás.

Dices que no te irás nunca,
que no te quieres separar
de esta noche, estas sábanas, esta ducha,
de los gestos que quedaron detrás.

Chumberas y altabaca (y cañaveral)

Porque no engraso los ejes
me llaman abandonao.
Atahualpa Yupanqui