...quería haber escrito una historia que contara cómo se puede llegar a algo real e importante a parir de una mentira o una falsedad de otra persona, que reflejara la idea que expone este textito de aquí apenas en una frase y con mis alambicadas maneras, pero mi torpeza a la hora de enfrentar la narración de historias con desarrollo (mi maldito egipticismo, como insiste siempre Gema) me lo ha impedido. Se queda en esto, pues. De momento...
El otro día fui con Blanca a una conferencia a la que nos sugirió ir el de Motores, con la promesa de un pequeño aumento de la nota final, le dije cuando me preguntó si había hecho algo interesante esa semana. Me preguntó por Blanca, Gema. La conferencia fue una mierda, dije, parecía más para clientes que para ingenieros; apenas nos informó, el tío, un antiguo alumno de la escuela, de cómo podría desarrollarse nuestra actividad profesional si nos metíamos en una empresa como la suya, y eso fue lo más interesante. Y un poco de cómo estaba el mercado, de acuerdos entre empresas para desarrollar un producto, esas cosas. Lo demás fue hablarnos de su empresa, ponernos vídeos. Poco más. Publicidad. Muy interesante tu semana, entonces, dijo Gema. Sí. Yo intenté mantener la atención, escuchar a ver si decía algo que valiese la pena, si soltaba en alguna ocasión alguna idea, alguna información... Blanca sí parecía más atenta, aunque de vez en cuando sacaba el móvil. También se veía a otros mostrando interés. Hay veces que de una estupidez puede salir algo verdadero. El otro día vi una peli, dijo, sobre un matemático al que se le ocurrió su brillante teoría matemática con la aparición de una rubia en un bar y el comentario de uno de sus amigos sobre una teoría que consideró falsa. O, a veces, cuando lees lo que inspiró a algunos artistas para hacer una canción impresionante y entiendes que no es más que una estupidez, que es incluso falso, una razón a medias, una mala aproximación a una realidad, y sin embargo la canción es genial y encuentras en ella todo. Todo se puede aprovechar, dijo. Ya, dije, yo aproveché para conocer algo más a Blanca. Es una chica cojonuda. No sé por qué no nos llevamos bien antes. El viernes fui al cine con ella, a ver una de esas que se llevó un óscar. No estaba mal. Aunque no comprendo la razón de su óscar principal, dije. Gema estaba de acuerdo. Luego hablamos un poco de su trabajo, de cuándo vendría a Madrid, de su encantadora hermana, hasta que se hartó del teléfono (no se oía bien) y decidió colgar, Gema.