sábado, 29 de mayo de 2010

Nunca fui tan lejos

Habrá que mirarlo todo, le dije.

jueves, 20 de mayo de 2010

Nunca fui tan lejos

Mientras llueve en la costa aún sin mar
con los ojos abiertos para caer en tus brazos
los acantilados se van llenando de gente.

sábado, 1 de mayo de 2010

A C.B.

Dejamos la manzana oxidada en el armario,
dentro de las horas vacías para las tardes de invierno,
junto al hueco que el gato creó
con la constancia de un camino.

La luz era prescindible
e inventamos, desnudos,
los caminos que el gato no llegó nunca a realizar.

Envidiábamos la estatua, el sol,
el tiempo del gato.

Las horas contadas.