No hay ideas. El placer de las ideas. Las ideas son ahora aburridas. Ya cualquiera se cansa de expresarlas. El lenguaje es descriptivo; quien se cree expresando una idea está describiendo de un modo diferente un hecho observable. (Suponemos que una idea es una visión propia, espontánea o trabajada, de un tema más o menos concreto). (Entendemos que una persona es capaz de distinguir las intenciones más o menos fallidas de otro).
No hay ideas. No hay audacia ni ingenio; sólo ocurrencias. Hay más placer (de mayor número de personas) ante la visión de una película de época (con sus decorados, sus nombres), o una de acción con nuevos golpes, que ante una película llena de diálogos no narrativos. Lo alternativo celebrado, lo independiente, en el cine, apenas se basa en algún desarrollo intelectual de importancia, más bien en una obra de características no comerciales por sus episodios o la lentitud de sus escenas.
Ahora todo son sentencias. En cualquier fotografía hay más análisis que en un texto.
Es más divertido hablar, usar las palabras, sobre lo que no se sabe, sobre lo imposible, creo; pero ahora las ideas son aburridas y cuando se habla sobre lo imposible no se debe mostrar a nadie, para que no caiga en el tedio (para no caer en la desesperanza
No hay comentarios:
Publicar un comentario