A C.B.
dentro de las horas vacías para las tardes de invierno,
junto al hueco que el gato creó
con la constancia de un camino.
La luz era prescindible
e inventamos, desnudos,
los caminos que el gato no llegó nunca a realizar.
Envidiábamos la estatua, el sol,
el tiempo del gato.
Las horas contadas.
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