Sobre la iglesia.
Confusión de conceptos.
¿Sabrá alguien reconocer los matices?, pensaba. Joder, por ejemplo, siempre hay confusión: confusión donde no debería haberla, tampoco hay que ponerse nihilista, que para eso es mejor callar, claro, hacer caso a Wittgenstein, de otro modo, quizá, mostrando un conocimiento poco profundo, tan sólo fachada, dejándome en evidencia nuevamente, no importa: decía: hay confusión, se confunden conceptos sencillos, se juzga inconvenientemente, se trastoca, ¿se recurre a la metonimia?: no, eso ya sería pasarme. El problema es: sólo estoy tratando, no quiero nada más: el problema de la literatura, por ejemplo: la literatura no es mala: vemos malos ejemplos, vemos buenos ejemplos: la literatura no tiene nada que ver con eso: no es buena o mala según lo que estén haciendo algunos con ella (aunque haya entusiasmos y decepciones): ahora me siento demasiado platónico, pero sólo estamos a nivel del suelo, de lo que podemos juzgar, de la práctica: la literatura es necesaria por otras razones. Así como otras actividades son innecesarias o perjudiciales por otras razones, no porque haya buenos o malos en ella: no porque se deriven en buenas acciones o malas acciones, aparentemente, buenos resultados o malos resultados, según nuestros juicios, el de cada uno. Parece que muestre que hay verdades: esencias: ya lo he dicho: sólo estamos a nivel de la práctica: algo habrá que hacer (verbalmente: habrá que hablar, a veces). No se trata de imponer, de negar, de limitar, sólo mostrar, mostrarme, elegir, considerar. Reflexionar, inevitablemente.
La conferencia le pareció mala, me dijo un amigo, precisamente; le pareció mala porque no le interesaba el tema, sin embargo, la conferencia fue mala, recuerdo, por lo mal que lo hicieron los oradores y por lo poco que la habían preparado, la conferencia. Mi amigo insistía.
Pienso en mi amiga Nuria.
Los matices: un capullo, ex-compañero mío de piso, está ahora en China: ¿será capaz de distinguir los matices, lo verdaderamente diferente, en sus nuevas actividades: en su actitud, en su forma de disfrutar, detrás de todo el cambio evidente? Habló Cohen de una guitarra Conde; la primera guitarra con la que se interpretó el Concierto de Aranjuez (¿está Antón Pirulero en el comienzo del primer movimiento, en el primer diálogo guitarra-orquesta, antes de la ráfaga final de la guitarra?), la Rubia, la llamaban, era de arce, de Regino Sainz de la Maza, obra del guitarrero Santos Hernández; mis cuatro guitarras: dos malas, una buena, otra artesana, de palosanto: todas diferentes: ¿Hay diferencia en el sonido? ¿Importa?
(Últimamente creo que el que no comprende (bien) soy yo, en general).
http://www.elpais.com/articulo/cultura/Todo/empezo/tierra/elpepucul/20111022elpepucul_1/Tes

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