...esto sí que es un fin de capítulo...
Quise un sueño lleno de luz
y al retroceder no sé exactamente hacia dónde
contemplaba un rostro que sonreía
y demostraba ser algo así como el absoluto:
tú sigue jugando con los detalles con los gestos sin recibo
que yo te torturaré con mi generalidad sin espectáculo
decía mientras me movía por el escenario de un sitio a otro
cosiendo unos pantalones de calidad infinita
o eso pensaba, llorando para existir
y ocultando con pocas palabras todo lo que parecía ser yo
La sala estaba vacía butacas vacías la pendiente ascendente
y no veía las paredes ni escaleras nada a lo que dar testimonio
ni la quietud de antes ni la suciedad de después
aunque ella estaba ahí con su sonrisa
no somos más que espejos en los que te buscas sin vernos:
si no los dejas conocerte no los conocerás, no me conocerás
no habrá nadie, cuenta algo, es imposible caminar contigo con ese silencio, esa barrera,
un gato de esos que no hace ruido por la chapa de algún tejado,
aún no es demasiado tarde, aún puedes ponerte la otra bota, caminar
dejar de mejorar esos pantalones para empezar a usarlos
o puedes olvidarte de ellos, caminar desnudo como desnudas todo lo que no tocas
las manos bonitas, la piel no es la intemperie,
las caricias que te faltan, no todo importa igual, no todo importa tanto
Y podremos irnos a vivir juntos
para no empezar a bailar cuando estemos muertos
La sala se va inundando ilimitada y el mismo cielo lo abarca todo
cada nube vestida de ramas cada gota que se deja caer
debo creer que espera mis palabras si sigue ahí
mojándose el pelo en mi sueño
los dos sentados en la misma fila callados
fue ella la primera en llorar pero no lloraba por mí, lloraba por ella
yo lloro por mi, por las palabras que elijo
por lo que no he sabido conocer y lo que conozco
por lo que no dejará de ser posible
desde una madera que sigue mojándose
y una tormenta que no será para mí.

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