martes, 1 de mayo de 2012

Diría

...un comentario que dejé por ahí...

Diría, casi como si se tratara de una sombra, se queda en la superficie, tan sólo fachada, sin concentración, sin esfuerzo, no hay construcción, no hay estructura, una verborrea, un vómito, y no merece la pena leerse, ni siquiera intenta hacerlo bien, como si meara, esa mujer, la belleza o la herida, con los labios rojos, por primera vez, los labios como espadas, y se queda hablando sobre sus tacones con una muchacha que fuma como si no hubiera cumplido veinte años, y muestra unas piernas ensordecedoras, de saltar a la comba, me dijo, quería llevarse bien conmigo pero me dijo que mi peinado era horrible, confuso, que no dejaba captar mi historia, ni mis ojos abiertos, es una pena, dije, su crítica, la confusión de mi peinado, mis ojos azules tapados por una bola negra, además probaba mi mirada de burla, aunque era bastante mayor que yo, veinte años mayor que yo, con una experiencia de la hostia, cientos de horas sobre sus piernas que yo aún tendría que igualar, pero la otra era una niña, claro, jugaba con sus veinte con un bonito escote y unas engañosas medias negras, le dije, si me la hiciese otra persona quizá me ayudara, sabía que no olvidaba lo que le dije, diría, quizá me replanteara, revisara, diría, pero yo fui consciente, era mi elección, yo quería elegir eso, y jugaba con la ambigüedad, que sea difícil, joder, y fracasar, hay que fracasar, y perder, nos gusta perder, en la puerta y con la noche, todos sus intentos pierden valor, al menos para mí, porque me suenan heridos, intente que no suenen así y me dolerán más, y la joven sonreía expulsando el humo, aún terriblemente tierna, o me ayudararán y mejorarán, si es lo que usted quiere, ponga usted algún punto, joven, que habla muy atropellada, con ese peinado cómo quiere que le tome en serio, me pregunté, me miro en el espejo, la puerta me vale, y veo que está dentro de lo que buscaba, es más o menos lo que buscaba, me reviso a ver si tiene razón, estaré haciendo lo que no pretendo, quizá, me digo, le daré una oportunidad a sus sugerencias, como una sombra pienso, por la sombra, se va algo indignada por mi absorta presencia, contenta porque cree que ha servido para algo, y la joven la sigue, como un patito con sus tacones, y yo me miro en el espejo, la puerta me vale, una vez más, y sí, acepto, me tapa los ojos, pero no es negativo, no es negativo, que sólo lo vea María Iribarne, da igual, es lo que yo quería.

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