jueves, 26 de enero de 2017

Mejor callado

I

Nada, sólo escribo algo como esto, 
accesorio,
y yo también no sé si funciona
el alegre tono con el que saludaba;
quería aparecer en la biografía de otros,
éramos fumadores, éramos amigos
olvidando la imagen que tienen de nosotros.
La calle, un bar en realidad, siempre pegada,
donde nunca se odia con sinceridad
a una persona de la que no sabemos nada.

Seamos idiotas, seamos amigos,
tengamos conversaciones con extraños,
mi pronunciación es exquisita
y nunca hay que limpiarlas,
como tormentas que son mejores que los domingos;
desvistiendo pausas insumisas
me pondrá otra, me sonreirá otra vez,
dirá mi nombre por las calles de mi nuevo barrio.

Mejor callado decir otras cosas.

II

Nada, como seguir siendo accesorio,
sin saber si funciona el alegre tono con el que saludaba;
quería aparecer en la biografía de otros,
éramos fumadores, éramos amigos
olvidando la imagen que tienen de nosotros.
La calle, y la realidad, siempre pegada,
donde nunca se odia con sinceridad
a una persona de la que no sabemos nada.

Seamos idiotas, seamos amigos,
tengamos conversaciones con extraños,
sin ensuciarlas con un lenguaje exquisito;
desvistiendo pausas insumisas
como tormentas que son mejores que los domingos
me pondrá otra, me sonreirá otra vez,
dirá mi nombre por las calles de mi nuevo barrio,
con la voz alegre de saber.

Mejor callado decir otras cosas.

III

Nada, como seguir siendo accesorio,
sin saber si funcionaba el alegre tono 
con el que saludaba;
quería aparecer en otras biografías,
olvidando la imagen que mostraba cada día.
La calles, la realidad, siempre pegadas,
donde nunca odiamos con sinceridad
a quien no conocemos de nada.

Seamos idiotas, seamos amigos,
tengamos conversaciones sin un lenguaje exquisito
con extraños desvistiendo pausas insumisas
como tormentas que aparecen deprisa;
me pondrá otra, me sonreirá otra vez,
dirá mi nombre por las calles de este barrio,
con la voz alegre por creer.

Mejor callado decir otras cosas.

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