martes, 14 de junio de 2016

III. El apellido

La siguiente pista llegó con un periódico viejo con el que íbamos a encender la leña del horno para no olvidarnos de que estábamos en un pueblo. Mientras lo preparaban todo, Gema se puso a mirar los periódicos que guardábamos para eso, para iniciar el fuego, y en uno de ellos leyó el anuncio de un concierto de una cantante con nombre vasco. Podríamos acercarnos al sitio este, si sigue abierto, quizá todavía haya conciertos, y así hacemos algo distinto esta noche, dijo. El local estaba en un pueblo cercano al que no solíamos ir y que, además, estaba de fiestas en esas fechas. Buscamos información en el móvil y seguía abierto; de la cantante de nombre vasco no encontramos nada, aunque esta vez sí fantaseamos con que fuera ella, o con que, al menos, el dueño pudiera saber algo. Después de la comida, familiar, multitudinaria, que ya quisieran ustedes haber probado, salimos para el pueblo por carreteras provinciales, deteniéndonos un par de veces antes de llegar, porque siempre es mejor hacer los recorridos sin preocuparse demasiado de la idea inicial, como aquella vez que nos perdimos por carriles en bastante mal estado que parecían no llevar a ninguna carretera transitable por negarnos a dar la vuelta al comprender que nos habíamos equivocado de camino. 

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