Y fue en un mercadillo de antigüedades, de cosas viejas, una mañana de verano que fuimos al pueblo, mientras ojeábamos por curiosidad objetos raros, instrumentos de labranza, baratijas, vídeos o revistas porno, libros que nadie volvería a leer, cuando Gema se puso a hablar con uno de los que estaba allí vendiendo discos, instrumentos de música, radios y tocadiscos, que supimos algo, que obtuvimos la primera pista. Claro, me diría Gema después, tenía un disco de Sun Ra entre lo que vendía, entre mucha basura diría, cómo no preguntar qué coño hacía allí. Pero el chaval ni idea, que el sólo estaba allí vendiendo y esas cosas las obtenía de muchos sitios, tiendas, amigos, basura, sin preocuparse mucho de lo que eran. Otro chico que pasaba por allí escuchó a Gema y también le hizo gracia que alguien se interesara por ese disco. A mi madre le gusta mucho y suele ponerlo bastante, le dijo mientras yo seguía mirando cosas oxidadas por otro puesto. Y hablaron un poco de música y Gema le contó que mi familia era de aquí y que estábamos pasando las vacaciones con ellos; y él que que vivía aquí con su madre desde pequeño, aunque eran navarros y ese verano estaba trabajando en Granada. Gema no le dio mucha importancia a la conversación, una más de las que solía tener cada día con desconocidos, y el chico se fue sin que le hiciera Gema mucho caso, sin que supiéramos que era nuestra primera pista. Ahora los veo y el parecido es evidente, pero entonces no tenía sentido ni que pensara en ello, contaba Gema después.
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