viernes, 26 de junio de 2026

Centro de interpretación del agua

Está fría, dice Gema, como alfileres. Lleva un bikini verde, a juego con sus ojos, el pelo recogido con un pañuelo también verde, y tiene ganas de refrescarse, por lo que, a pesar de las quejas, no tarda mucho en meterse. Yo me quedo mirando cómo desaparece y da unas cuantas brazadas, mientras voy, poco a poco, metiéndome en el agua. El agua está cristalina, sin sal, repleta de minerales, diría, rodando con suavidad por las rocas cercanas a la orilla, modificando su trayectoria con soltura y agilidad, y con la precisión de quien no necesita resolver una ecuación matemática, y, en las zonas de remanso, con la serenidad de lo profundo. El agua parece tan limpia que podría limpiar hasta las suciedades del alma, pienso. Gema sigue nadando con una amplia sonrisa cuando yo consigo por fin meterme. No hay mucha corriente en esta zona.

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