no era para hacer los días largos,
tampoco para ocultar ningún error;
ni el tiempo que acumulamos
por inventar otras razones abrazados al calor
de aquel insomnio que compartíamos,
apenas juntos por la voz después de los abrazos,
cuando logramos alcanzar el suelo
y tu cuerpo o alma era el mío
o una isla sin desiertos abrazada al mar;
no fue por eso, no, que compartimos la dificultad
y el ruido de ventanas abiertas.
No, no quiero que te vayas,
no quiero que aquí, donde sólo cabe uno,
no estemos dos;
ni quiero perder la profundidad de tu cuerpo,
ni el sueño sencillo de una piel con que taparme.
...lo escribí en verano, como preparación a un texto que al final no escribí, y me olvidé de él. Hoy lo he vuelto a ver y no me ha parecido tan malo como entonces...
Me gusta la n del no y del ni.
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