Fui a la feria del libro: no encontré ningún escritor interesante: alguno que me gustase conocer: estaban todos vivos.
(Excesivo, he empezado dos novelas de autores vivos esta semana - y, muy a mi pesar, ambos americanos. De Piglia y de Pitol. De Pitol apunto (como una ofensa...): "Le repugna la maledicencia. Esa especie de ejercicio permanente de defensa con que los mediocres, los frustrados y los cerdos tratan de encubrir la mentira que es su vida, su pobreza íntima.").
(Pensé también empezar una de Pron).
(Las dos novelas anteriores que tomé fueron del Roth malo y de Imre; la de Imre no pude acabarla, un fiasco).
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