miércoles, 26 de julio de 2017

Vacante

La diferencia entre decir Soy más cuando estoy contigo a decir Sin ti no soy nada es, diría, me dice Gema, a parte de que la primea frase sea de un poeta que tiene algo que decir y la otra un lugar común de quien no tiene otra forma de conseguir lo que quiere que arrastrarse de forma totalmente miserable y, por supuesto, falsa, el matiz mínimo que necesito para saber si alguien me interesa. Me gusta la gente que cuando estoy con ellos pienso en la primera frase; y también que haya gente que piense de mí eso, aunque esto me preocupa menos. 

Estamos otro año más, Gema y yo, con las maletas bajo los pies, esperando. Tiene Gema los ojos un poco más pequeños y menos verdes que otro años. El pelo corto. Lleva sandalias, lo que dejó de resultar raro cuando entró en la treintena y empezó a decir que tenía unos pies demasiado bonitos como para no enseñarlos en cuanto tuviera oportunidad. Aunque reconozco, suele decir, que en caso de apocalipsis es mejor tener unas buenas zapatillas o unas botas. También sabe lo que pienso de las sandalias y juega con ello. Lleva, además, unos pantalones muy cortos, pero no de esos horribles, y una camiseta verde.

Estamos, otro año más, escuchando los preparativos de una mudanza. Esta vez es la vecina uruguaya del piso de al lado, con la que tanto hemos hablado de Zitarrosa, de Levrero y de Onetti, porque para qué voy a destacar todo el resto de cosas no uruguayas de las que hemos hablado, la que ha decidido marcharse a otro piso, también en Madrid, y dejar vacante este. La uruguaya arrastra muebles, maletas, de vez en cuando habla con el que creemos que es su novio, aunque nunca hemos llegado a saber, con ese acento que, como buena persona terca, ha decido no perder por mucho tiempo que vaya a pasar fuera de Uruguay.

Y es una pena, la verdad, continúa, porque yo con ella, y desde el primer momento, lo que dada mi habitual desconfianza resulta raro, he pensado siempre en esa frase y creyendo que era recíproca. Es la única vecina en Madrid con la que he tenido relación, la voy a echar de menos. Entre tanto yo me divierto repitiendo excesivamente el nombre de la uruguaya, aunque en realidad es otro nombre que Gema no conoce porque no quiero que se divierta una vez más conmigo. Si que tiene cosas la uruguaya, digo, nombrándola. Decidimos esperar hasta que termine y luego irnos a esperar a la estación, que aún hay tiempo. Las vacaciones no son más que esperar en otros sitios, me dice Gema. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario