.
Luego paré, al final de V., para sentarme un rato en la orilla, limpiarme las manos y la herida esta de la pierna, me dice Gema señalando la herida, su pierna, lo morena que está, y descansar un poco. Me senté un rato sobre las piedras de la playa (y yo la imagino moviendo tercamente unas piedras contra otras, lanzando alguna al mar), en la que apenas había nadie, tan temprano, algún viejo bañándose y algunas sombrillas puestas. Cuando ya llevaba un cuarto de hora o así apareció la corredora y se sentó a mi lado. Me ha caído bien, como yo antes. Hemos quedado con ella esta tarde, dice Gema alegremente. Tú también, que te caerá bien también. Una persona que casi lo primero que me ha dicho es que corre para masturbarse menos, y que no le sonara raro, no me digas que no es como para querer conocerla. Espero no estar confundiendo amistad con amor, como te pasa a ti, y que no estuviera intentando ligar conmigo... con esos ojos azules no me costaría enamorarme de ella, dice Gema. Le he dicho que vendrías y ella se traerá a la amiga con la que ha venido de vacaciones. Luego hemos hablado un poco de generalidades, y si llegamos a tener dinero hubiéramos desayunado pero nos hemos ido cada una por su lado. Gema tiene la bici bajo los pies y yo pienso que la caída la notará mañana, aunque sólo sea una pequeña sensación.

No hay comentarios:
Publicar un comentario