viernes, 7 de agosto de 2015

Caída

.

Are you ok?, me dijo la corredora preocupada por mi caída contra el asfalto mojado por los operarios municipales. He caído bien, casi sobre la bici, y apenas tenía algún rasguño en la mano. No iba rápida, aunque ha sido al bajar la cuesta, por el Paseo; ni siquiera había frenado, sólo fue por haber mirado hacia atrás, a la corredora, que debía estar riéndose por dentro, o que se reiría más tarde cuando se acordara de mí. Se fue la rueda de atrás por el exceso de agua, por el gesto inconveniente de mirar hacia atrás, por seguir la costumbre de los últimos días. Me levanté de un salto, para que no se preocupara por mí el resto de voces que preguntaban si estaba bien. Luego llegó ella, la corredora, cuando ya estaba de pie, y me volvió a mirar con sus ojos azules y su pelo rubio, como en las otras ocasiones en las que nos habíamos cruzado, como probablemente miraba siempre a cualquier persona, siempre con sus ojos azules y su pelo rubio, y ahora, además, con una sonrisa, con un poco de preocupación. Don't worry, dije, keep running, y siguió corriendo. Yo arreglé un poco la bici, puse el sillín en su sitio, miré que lo demás estuviera bien y seguí adelante.

Luego paré, al final de V., para sentarme un rato en la orilla, limpiarme las manos y la herida esta de la pierna, me dice Gema señalando la herida, su pierna, lo morena que está, y descansar un poco. Me senté un rato sobre las piedras de la playa (y yo la imagino moviendo tercamente unas piedras contra otras, lanzando alguna al mar), en la que apenas había nadie, tan temprano, algún viejo bañándose y algunas sombrillas puestas. Cuando ya llevaba un cuarto de hora o así apareció la corredora y se sentó a mi lado. Me ha caído bien, como yo antes. Hemos quedado con ella esta tarde, dice Gema alegremente. Tú también, que te caerá bien también. Una persona que casi lo primero que me ha dicho es que corre para masturbarse menos, y que no le sonara raro, no me digas que no es como para querer conocerla. Espero no estar confundiendo amistad con amor, como te pasa a ti, y que no estuviera intentando ligar conmigo... con esos ojos azules no me costaría enamorarme de ella, dice Gema. Le he dicho que vendrías y ella se traerá a la amiga con la que ha venido de vacaciones. Luego hemos hablado un poco de generalidades, y si llegamos a tener dinero hubiéramos desayunado pero nos hemos ido cada una por su lado. Gema tiene la bici bajo los pies y yo pienso que la caída la notará mañana, aunque sólo sea una pequeña sensación.


No hay comentarios:

Publicar un comentario