si no te pones las cadenas en los ojos
y desandas los pasos que te llevaban al mar y nunca recorriste.
Para huir en estático y golpearse contra las mismas cuatro paredes,
contra las mismas voces que no dicen nada en conversaciones infinitas que son sólo piedras,
hay más tiempo del que parece,
y luego puedes destruir lo que no fue
con insomnios diminutos en los que cabe cualquier mundo
y saltar sin oír las advertencias de un mar a otro del acantilado,
con lágrimas que eran más que un pecho
o el abrazo a una niña pequeña cuyo pájaro sólo marca el ritmo.
Todo va a ir bien, verás;
y lo supo.
La idea es que si se arriesga, si no se sigue el camino trillado, no se fracasa. Las lágrimas eran reales; que mis palabras (que no se parecieron demasiado a lo escrito) valieran de algo, que sirvieran de consuelo, es algo que puse más por ilusión que por certeza (ese "y lo supo"). En cierto modo, la idea es de la misma persona de las lágrimas.
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