...porque, finalmente, después del breve inicio en el que Elisa, la narradora, en una de sus incursiones al centro de Madrid en busca de libros, coincide en dos librerías distintas con un hombre que parece reconocerla y que la mira mostrando ese reconocimiento sin querer acercarse, y de la posterior persecución inocente que realiza la indiscreta protagonista, vestida demasiado de rojo, a ese hombre distante, el libro transcurre únicamente en horas nocturnas, con una obscuridad que va más allá de la ausencia de luz natural, de luces tenues de bombillas amarillentas que alumbran sólo regiones descartadas, con las narraciones mezcladas, la conversación, entre Elisa y su extraña y poco conocida compañera de piso, muy centrada en sus respectivos problemas laborales y en su forma de afrontarlos, escritas de una forma coherente y, por momentos, brillante, que no convierten esta lectura en caótica, sino, incluso, tradicional, acertadamente tradicional, por otra parte, con un hilo conductor, narrativo, claro. Excelente y divertida, destacable por encima del resto, la historia de la niña del autobús, el viaje de vuelta. Después de las anteriores ciudades, esta novela supone...
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