...coincidí un tramo con un niño que disfrutaba con un juguete que tenía un pito: no dejó de hacerlo sonar en todo el rato que lo vi...
...dejo aquí un monstruo, como creo que decía Rubén Darío en Luces de Bohemia...
Como un niño que durante horas
no agota el juego
de un ilimitado trozo de madera
ni piensa en el tiempo
ni en otra satisfacción.
Así eres tú, Myriam,
infinita.
No hay comentarios:
Publicar un comentario