Una vez dije: un gran autor cierra el camino a sus sucesores, pero sólo para que encuentren su propio camino. O sea, lo contrario de alguien como Thomas Bernhard, quien es fácil de imitar, en realidad. Un escritor que es fácil de imitar, en el fondo, no merece ser llamado como tal.

Yo a favor de Bernhard, claro, al que imito constantemente. A favor de la primera frase y en contra de la segunda y tercera.
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