Gallego, diría, en el metro, y venía hablando con una francesa, imagino, que no sé dónde se quedó, y, detrás, lo de siempre, sin mucha importancia en realidad, otro juego, y yo creyendo, me caía bien, sin conocerlo, sin intentar conocerlo, sin querer conocerlo, diría, sin más interés que las horas coincidentes, obligadas, la manía de entenderlo todo, de observar, de apreciar actitudes, gestos, de inventar que soy capaz, y luego en fin, diría, me olvidé pronto, había otros momentos, algún asiento vacío a elegir, otras muestras de talento, actitudes, conversaciones que podía apreciar, que no quedasen en polvo, como dejar unos trazos en el agua, y coger las llaves, que había que entrar, a pesar de todo, algunas horas necesarias sin posibilidades, sin preguntarle al polvo...
No hay comentarios:
Publicar un comentario