sábado, 22 de enero de 2011

Parece que sigues en Madrid, bajando la Castellana en metro o subiendo Gran Vía desde la Cibeles, coño, me gustaría oírte hablar alguna vez o, simplemente, que tu risa fuera sonora, poder recordar al menos que tú también venías con nosotros; sé distinto pero intégrate... me decía Sammy una noche, violentamente lejana, en la que yo pensaba más en un imaginario desfalco y en mi vuelta a Madrid (mi ida a Madrid, volver a dejarlo todo, lo que yo era) que en esa noche que me había negado una paseo por las calles de Almuñécar, por los rostros que siempre vi, para sufrir dos películas entre amigos cansados de otras fiestas de días anteriores. Me dijo eso, como ya otras veces; la miré, me reí: continué igual: pronto volvería a usar las bocas de metro...

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