Me tienes abandonada, me dice Gema, ya no escribes sobre mí ni vienes a estar conmigo en este espacio que vete tú a saber qué es. Ayer vi a Lisboa, como dando vueltas, sin saber aún qué hacer. Ni me vio. A mí al menos me dejaste sentada y en casa de mis abuelos en Asturias. Si me hubieras dejado en Madrid hubiera sido bastante insoportable. Aunque claro, ni tienes ideas. Demasiado entretenido con la realidad como para preocuparte de estas ficciones. Desde que trabajas, y con tus dudas sobre qué es lo que se puede escribir, para qué vale, qué interés tiene, no has escrito ni una cosa que merezca la pena. Ni siquiera me has contado lo del otro día. Tengo muchas cosas que decir sobre conocer gente, pero como crees que voy a decir barbaridades ni te acercas a oír lo que pueda decirte. Oyes mi voz, pero no veo que quieras acercarte. No, no te voy a dejar que me conviertas en un personaje de Beckett. Ya hablaremos, no creas que va a ser tan fácil, me dice.
(Me voy mientras sigue hablando).
No hay comentarios:
Publicar un comentario