martes, 9 de septiembre de 2014

Detalles



Lo otro es el crimen
y dignifica
las noches de insomnio,
dicen,
y no perder el tiempo
en la herida maldita,
para llegar lejos,
más alto,
hasta el frío.

Salir y no ver el mundo,
las condiciones,
el jardín, otras puertas,
y dicen que eres alguien,
o que no eres nadie,
o se lo dicen a otros,
y hay renuncias
y aceptan vocabularios
y no son nada.

Me pierdo en lo pequeño,
en las respiraciones,
una sonrisa,
la mano dada por sorpresa,
los ladridos,
y el resto no importa,
ni las perspectivas
ni saber
lo que queda.

1 comentario:

  1. Tengo la impresión, quizá sentimental, de que debería mencionar el detalle de que la mano dada por sorpresa fue de una niña, enferma de parálisis cerebral (no sé exactamente), que caminaba con la otra mano cogida a la de su padre.

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