Basada en parte en una profundísima reflexión de Onetti (al que estoy volviendo a releer en estos días, lo que siempre me devuelve la ilusión en la vida (perdón por la grandilocuencia) - allá los demás con sus propias ilusiones...), asimilada superficialmente. Nada que ver con la novela de título, de un verso, insinuado. Bastante melódica y alegre, la música.
Deseados, se volverán mi único centro.
Ocultados, exigirán siempre mi empeño.
Están mejor así: sin perder el misterio.
Alguna vez, de entre todos los intentos,
se descubrirán y serán todo mi tiempo.
Lo prefiero así: sólo algún acierto.
Mientras tanto juego,
miro y te espero,
caigo en el desierto
y dejo de ser bueno.
Conocerán cada imagen que recreo
como si lo estuviese diciendo.
No es así lo que yo quiero.
Quedaré de esta forma aún más lejos
y estaré repitiendo el mismo cuento.
Y sonreír: nunca seré lo nuevo.
Mientras tanto juego,
miro y te espero,
caigo en el desierto
y dejo de ser bueno.
Dejarán hablar un día al viento
para llevar lejos al incendio.
Es así: todo será fuego.
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